Actualizado: 18 de julio de 2008
Luego de una larga temporada de desaciertos, abandonos, y luchas con los peores autos de la
categoría por los últimos lugares (Capelli estuvo groseramente último en el GP de Francia),
Ferrari llegó al GP de Italia bajo una intensa presión. Aún así, los tifosis colmaron las
tribunas del circuito de Monza.
Al terminar las sesiones clasificatorias, el paisaje era totalmente
nuevo y alentador: Alesi ocupaba el tercer lugar y Capelli el sétimo. Para el día de la carrera,
la espectativa aumentó luego de que se hizo pública la oferta y posterior rechazo de Ayrton
Senna para correr en la Scudería el próximo año, por lo que se esperaba la respuesta a tal
desaire en las pistas.
Pero la pesada cruz cayó nuevamente cual maldición: casi de inmediato,
ambos autos perdían posiciones siendo superados fácilmente en la recta principal por bólidos de
motores V8, delante de los tifosis. La vergüenza se acrecentó cuando Alesi abandonaba, y la
comedia terminó cuando Capelli se despistó en la curva Parabólica sólo segundos después. Fin de
la carrera. Ferrari coronó así una serie de fracasos que, aunque no terminaron ahí porque
todavía faltaban tres carreras, significó la peor pesadilla que un tifosi pueda imaginar.
Las Ferraris nuevamente abandonaron en el GP de Portugal luego de partir en los puestos 10 y 16.
Ese resultado ya no sorprendía a nadie. Iván Capelli fue echado de la Scudería y reemplazado por
Nicola Larini en el GP de Japón. Paradójicamente, en esa carrera los dos autos pudieron cruzar
la línea de meta sin abandonar luego de 10 carreras (!!).
La triste despedida de la temporada 1992 terminó con el cuarto lugar de Alesi y el decimoprimero
de Larini (quien partió en puesto 19) en el GP de Australia. En total sólo acumularon 21 puntos
en 16 carreras, un promedio de 0.66 puntos por auto por GP.
Mucho dinero, pocos resultados. Incluso se habló de un posible retiro de la Scudería de la
Fórmula 1, rumor que fue desmentido felizmente de inmediato. Niki Lauda, el entonces jefe de
equipo, corrió con la misma suerte de Capelli al ser despedido del equipo.
Así terminaba una de
las etapas más negras de la historia de Ferrari en la máxima categoría del automovilismo. Una
etapa que felizmente fue superada gracias a los actuales éxitos que pudo levantar a Ferrari
hacia lo más alto de la Fórmula 1, y del cual parece que va a durar más, mucho más que la época
del fracaso.
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