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El Ferrari F92A: El mayor fracaso de Ferrari

Imagen común en 1992: Ferrari abandona la carrera

Actualizado: 18 de julio de 2008
Luego de una larga temporada de desaciertos, abandonos, y luchas con los peores autos de la categoría por los últimos lugares (Capelli estuvo groseramente último en el GP de Francia), Ferrari llegó al GP de Italia bajo una intensa presión. Aún así, los tifosis colmaron las tribunas del circuito de Monza.

Al terminar las sesiones clasificatorias, el paisaje era totalmente nuevo y alentador: Alesi ocupaba el tercer lugar y Capelli el sétimo. Para el día de la carrera, la espectativa aumentó luego de que se hizo pública la oferta y posterior rechazo de Ayrton Senna para correr en la Scudería el próximo año, por lo que se esperaba la respuesta a tal desaire en las pistas.

Pero la pesada cruz cayó nuevamente cual maldición: casi de inmediato, ambos autos perdían posiciones siendo superados fácilmente en la recta principal por bólidos de motores V8, delante de los tifosis. La vergüenza se acrecentó cuando Alesi abandonaba, y la comedia terminó cuando Capelli se despistó en la curva Parabólica sólo segundos después. Fin de la carrera. Ferrari coronó así una serie de fracasos que, aunque no terminaron ahí porque todavía faltaban tres carreras, significó la peor pesadilla que un tifosi pueda imaginar.

Las Ferraris nuevamente abandonaron en el GP de Portugal luego de partir en los puestos 10 y 16. Ese resultado ya no sorprendía a nadie. Iván Capelli fue echado de la Scudería y reemplazado por Nicola Larini en el GP de Japón. Paradójicamente, en esa carrera los dos autos pudieron cruzar la línea de meta sin abandonar luego de 10 carreras (!!).

La triste despedida de la temporada 1992 terminó con el cuarto lugar de Alesi y el decimoprimero de Larini (quien partió en puesto 19) en el GP de Australia. En total sólo acumularon 21 puntos en 16 carreras, un promedio de 0.66 puntos por auto por GP.

Mucho dinero, pocos resultados. Incluso se habló de un posible retiro de la Scudería de la Fórmula 1, rumor que fue desmentido felizmente de inmediato. Niki Lauda, el entonces jefe de equipo, corrió con la misma suerte de Capelli al ser despedido del equipo.

Así terminaba una de las etapas más negras de la historia de Ferrari en la máxima categoría del automovilismo. Una etapa que felizmente fue superada gracias a los actuales éxitos que pudo levantar a Ferrari hacia lo más alto de la Fórmula 1, y del cual parece que va a durar más, mucho más que la época del fracaso.


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