Actualizado: 18 de julio de 2008
El GP de Sudáfrica sería el primer test para el Ferrari F92A. De un hachazo desapareció
cualquier intento de éxito del nuevo cavallino cuando el Williams FW14B del británico Nigel
Mansell dio una pequeña muestra de que el título estaba destinado para él, al aplastar a todos
desde las primeras tandas de clasificaciones hasta la bajada de la bandera a cuadros.
En su
primera presentación las dos "joyas" de Maranello abandonaron por problemas en el motor. El
quinto lugar de Alesi en las clasificaciones dio pie a decir que los abandonos eran sólo un
problema de juventud del auto. Pero el transcurrir de los GPs abrió los ojos a todos: esta sería
una de los peores años de la historia de la Scudería.
Tres semanas después se disputó el GP de México, el F92A de Alesi abandonó nuevamente por rotura
del motor y Capelli se accidentó en la partida. Pero los magros resultados en las
clasificaciones ya preocupaban (inéditos puestos 10 y 20 respectivamente).
Todo parecía haberse
resuelto en Brasil, cuando las Ferraris ocuparon el cuarto y quinto lugar (aunque a una vuelta
de Mansell). Las buenas nuevas volvieron en España, cuando Alesi terminó tercero aprovechando el
diluvio existente.
El tifosi común y corriente esperaba una buena carrera de sus bólidos en el GP de San Marino.
Todo lo bueno conseguido en las dos fechas previas se borró por una decepcionante actuación de
los pilotos desde las clasificaciones (partieron 7 y 8, ni siquiera terminaron la carrera). En
el GP de Mónaco corrieron con la misma suerte.
El tercer lugar de Alesi en el GP de Canadá ya no
podía ocultar el fracaso del F92A, ya que en esa carrera abandonaron casi todos los pilotos de
punta. Para variar, en Francia abandonaron los dos. En Gran Bretaña, Capelli apenas obtenía el
noveno lugar luego de partir decimocuarto. Alesi terminó quinto en Hockenheim aprovechando la
potencia de su motor aunque a más de un minuto de Mansell, quien a esa altura de la temporada ya
tenía el título en su bolsillo. Ni siquiera una evolución del auto, el F92AT, pudo remediar la
caótica situación.
Capelli por fin lograba un resultado decente luego de siete carreras al terminar sexto en el GP
de Hungría (donde Nigel Mansell se coronó campeón). Las dos Ferraris abandonaron, esta vez en
Bélgica, a lo que llegaban al GP de Italia con la obligación de lograr un resultado bueno, tan
bueno que debía borrar las lamentables performances anteriores.
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