Actualizado: 18 de julio de 2008
El símbolo del Cavallino Rampante, que muestra a un caballo en dos patas y la cabeza mirando al
horizonte, se remonta hasta 1923, cuando Enzo Ferrari todavía era dueño, constructor, y piloto
de su equipo.
Al vencer Enzo en el circuito de Savio, cerca a la ciudad de Ravenna, Italia, la condesa Condesa
Paolina le ofreció el escudo heráldico que utilizaba su hijo como aviador en la Primera Guerra
Mundial, de nombre Francesco Baracca.
Éste aviador había derribado 34 máquinas alemanas durante
la guerra, antes de ser abatido. Paradójicamente, el escudo lo había tomado de uno de sus
aviones enemigos, un caballo con la misma descripción y porte del que le conocemos a la marca de
Maranello.
A pesar de que el ofrecimiento de la condesa hacia el Commendatore se hizo en 1923, no fue sino
hasta 1946 cuando el primer Ferrari de calle llevaba el logotipo. Enzo Ferrari trabajaba para
Alfa Romeo desde 1929 preparando sus autos hasta 1938, bajo una cláusula de no demoninar el
nombre Ferrari a los autos de Enzo por los siguientes cuatro años.
La Segunda Guerra Mundial
prolongó la espera hasta en ocho años, y desde entonces la hoy marca del Cavallino Rampante ha
alcanzado el prestigio y el fanatismo de millones de aficionados y sus felices propietarios.
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